Luz
Quién sabe si fue azar o fue destino
(dos palabras opuestas pero iguales)
quién conjuró el minuto
quién conjuró el momento
en que un rayo de luz llegado de vete a saber dónde
(muchos dirían que de mi delirio)
te iluminó, eligiéndote
entre un montón de cuerpos en desorden.
Pero empiezo a intuir o a sospechar que nada,
ninguna historia, siquiera una tan corta como ésta,
pueda sumirse de pronto en el vacío
sin dejar huella o eco.
Que un choque de cuerpos presuntamente absurdo
siempre esconde un mensaje, ahora indescifrable
pero quizá aguardando su momento
para ser desvelado.
Actos de placer y amor. Lucía Etxabarria

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